Son las cuatro de la tarde
De un domingo de Ramos:
San Marcos, lleno de gente
Penitentes y Hebreas,
Costaleros y Capataces,
Acólitos y la famosa Pavera.
Los niños alborotados,
Los mayores en silencio,
Costaleros nerviosos
Esperando llevar
A mi Virgen y a mi
Cristo Al cielo.
Antes de salir:
Padrenuestro al Cristo
Y a la Virgen Salve.
El momento más esperado, por fin:
En el que las puertas de San Marcos
Despacio comienzan a abrir.
Mi corazón late, cada vez más deprisa,
Ansiosa por ver, de nuevo, al Moreno salir.
Mi entrega, guapa, ¡cómo no!,
Deseando verte, Que te luzcan
Y que al cielo te lleven.
Luce el sol, brilla el sol
Y a sones de San Juan,
Mi Moreno por fin salió.
Los penitentes visten de blanco
con capas celeste cielo.
Costaleros de Dios:
Mecerme bien a mi Entrega,
Que bien se muevan las bambalinas
Tiene a sus hijos pá’ sostenerla.
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