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sábado, 25 de julio de 2009

¿Ser o no ser cofrades?, por Abraham Delgado Merino

En la actualidad no entiendo la actitud de muchas personas. Le doy vueltas y vueltas y no soy capaz de entender su forma de ver la visión de hermandad y de católico. Los tiempos cambian pero me es incomprensible que dentro de nuestras propias hermandades haya voces que la tachan de “comecabezas” o de una “organización” creada para ganar dinero a la Santa Madre Iglesia. Luego están aquellos que dicen “yo creo en Dios pero no en los curas”.

¿Estamos llegando a la introducción en nuestras cofradías de un gran número de personas que solo se acercan por el espectáculo y la música? Pienso que si y eso no es bueno para las hermandades, puesto que si solo están para el día de la salida procesional en mi juicio no se está haciendo algo bien. Las hermandades deben de ser un lugar donde a través de la devoción a unos titulares los hermanos pertenecientes a una creencia, en nuestro caso la católica, sienten que son llamados por Dios a pertenecer a esa asociación que rinde culto a Jesucristo y a su Divina Madre como he dicho antes. Eso debería ser el motor para que nuestras hermandades funcionasen como una “piña” y se hiciera una verdadera unión de todos ellos por medio de la ayuda, el compartir, el amor al prójimo (próximo, al que tienes al lado) y perdonar todas las ofensas que se nos hagan pues como dice el evangelio “pon la otra mejilla” y también cuando dice en el evangelio de Mateo que hay que perdonar “setenta veces siete”. Porque perdonar es vivir la caridad, aunque, muchas veces sea para nosotros un gran problema pues se opone a nuestros sentimientos, pero es la mejor forma de poder hacer de la muerte de Cristo en la Cruz un verdadero signo de amor en nuestra vida.

El cofrade debe de ser servicial, no esperar que le sirvan. Saber cuando tiene que ayudar a los que le hace falta y por supuesto vivir la Fe católica, sino no es un verdadero cofrade.

El ser cofrade no es ir con una vara o un costal presumiendo de lo que se es, sino el ser cofrade es ser humilde querer a los demás aunque te traten como a una servilleta usada, pues a esas personas a través del ejemplo de lucha se conseguirá su verdadera conversión pues todas esas personas que dicen ser cofrades y no lo son tarde o temprano acabaran descubriéndolo y disfrutando de lo que es la verdadera hermandad y ese sentimiento de ser hermanos.

En definitiva el verdadero cofrade es aquel que vive la Fe y el amor a Dios y a sus titulares todos los días del año y no solo durante la cuaresma y el calentón cofradiero.


Jesucristo sufrio por nosotros, por ti, por mi... para perdonar los pecados



Por: Abraham Delgado Merino

Hermano de la Borriquita y de los Afligidos.


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